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El objeto de mi digresión verbal y fotográfica de esta semana, os acerca a un proyecto poético y de dialogo con el espacio, con la luz y sobre todo con el público; un dialogo no solo visual sino que también corporal porque se trata de intimidad compartida. Estoy hablando de la instalación que Soledad Sevilla ha concebido específicamente para el Palacio de Cristal de Madrid y que tiene como título “Escrito en los cuerpos celestes” (Nov.2011-Abr.2012)

La monumentalidad de la instalación es debida sin lugar a duda a sus dimensiones y choca con la sencillez de los elementos que la componen; la instalación está hecha de paneles de un intenso color azul oscuro en los cuales “vuelan” los signos de puntuación, de interrogación, de exclamación y paréntesis variados. Estos paneles no llegan hasta el suelo, si no que se paran más o menos a un metro por encima. El efecto que Soledad Sevilla ha obtenido es de crear un segundo cielo: lo exterior con su sol, nubes y luz; el interior que se crea en función de lo exterior y que materializa un universo “azuloscurocasinegro” de signos en el cual se da espacio a la maravilla, a la interrogación, al silencio, a la lentitud, al ritmo y al murmullo. Además, si la mirada baja un poquito, se encuentra con un relámpago de luz intensa que entra con fuerza desde el suelo, detrás del cual continua a desarrollarse la vida como si nada pasara. Todo esto se podía vivir en el interior del Palacio de Cristal; al salir de su puerta acristalada, la mirada vuelve dentro para capturar una última visión de aquel espacio mágico… cuando esto ocurría, otro universo, me atrevo a decir, “no pensado” por la artista, se abre a los ojos de los más atentos…la instalación de Soledad Sevilla se transforma en un cielo cargado de nieve que baja sobre el paisaje exterior y sobre los visitantes que están en el interior del Palacio.

Leyendo de esta instalación en los periódicos y en internet, he decidido ir a fotografiarla; la galería de imágenes que presento es el resultado de esta sesión y con ella me gustaría poder transmitir el conjunto de sensaciones que probé y a la vez, reforzar visualmente lo que he intentado describir antes con palabras. Es por supuesto una interpretación personal de lo que Soledad Sevilla quería provocar en el visitante; me encantaría saber cuánto lejos he estado de eso y si he podido añadir alguna perspectiva nueva al significado que ella había dado a esta instalación.