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Hacía mucho tiempo que necesitaba volver a “tocar” la fotografía, a ensuciarme las manos con ella, a verla nacer y moldearla en su representación definitiva con herramientas manuales. He retomado por lo tanto mis diapositivas 36×24, el Daylab, la película Polaroid, el agua, un calentador, un rodillo, unas tijeras, colores, algodón y he vuelto a entrar en el maravilloso mundo del Polaroid Transfer. Mientras volvía a tomar confianza con los movimientos y los tiempos necesarios para obtener transferencias de imágenes o emulsión sobre el papel de acuarela Arches Rough de 140Lb, mentalmente comparaba el proceso creativo tradicional con el digital y la gran diferencia en mi opinión está en dos factores: la inmediatez de la fotografía digital, respeto a la slow-photography y el número de sentidos involucrados. En el caso del proceso creativo digital, todo se focaliza alrededor del sentido de la vista, mientras que el proceso creativo tradicional conlleva la intervención de los cinco sentidos al mismo tiempo. La vista por supuesto; el tacto con la película, la emulsión, el papel acuarela; el olfato cuando el aire huele a papel de acuarela mojado encima del calentador o a ácidos que permiten a la Polaroid de revelarse; el oído cuando oyes los segundos que pasan repetidos a voz baja antes de poder separar el positivo del negativo; el gusto que sin querer se prueba cuando por ejemplo nos llevamos un dedo medio sucio de una mezcla de ácidos y colores en la boca después de habernos quemado un poquito con el calentador… La experiencia que he vuelto a hacer, ha sido a la vez un viaje en el tiempo personal y en la manera de crear imágenes que me ha generado emociones, recuerdos y devuelto habilidades manuales casi olvidadas…el resultado de todo esto ha sido una serie que he llamado Islas Nómadas (más abajo se encuentra la explicación conceptual del porque la he llamado así) que comparto con grande emoción y expectativas con quien suele visitar y seguir este blog y la red social EFTI donde la he publicado a la vez. Para quien tiene gana de medirse con el mundo siempre vivo y estimulante de Polaroid, aconsejo fuertemente mantener un contacto constante con la increíble página Impossible! que ha permitido la resurrección de la Polaroid, después del cierre anunciado hace algunos años. Es un fenómeno social muy parecido a la lomografía y que merece la pena de ser seguido…

Islas Nómadas: las islas son lugares en los cuales el tiempo y el espacio están en evidente contradicción. Los nómadas están guiados por la ansiedad del espacio y conciben la libertad como ausencia de barreras. Una isla nómada es por lo tanto una isla cuyos límites serían solo imaginarios porque podrían ser mentalmente e indefinidamente re-diseñados. Uso la metáfora de las islas nómadas para presentar este trabajo en el cual cada imagen es una isla, concebida no solo como un lugar geográfico, si no relacionado con la memoria y los recuerdos; por lo tanto cada imagen encierra el tiempo y la distancia recorrida y a la vez define un espacio muy preciso en la geografía de mi vida. Una sugerencia: haceros simplemente llevar por las emociones, recuerdos o pensamientos que cada imagen espero os provoque; si esto ocurre, entonces os sentiréis como un nómada entre islas diferentes

La próxima semana el post coincidirá con la víspera de Navidad (Noche Buena) y estará dedicado a una artista muy especial que revela su obra solo a poquísimos afortunados e yo soy uno de ellos…