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La inspiración para este post, me llegó de múltiples fuentes que es necesario mencionar:

  • Una entrevista al filósofo Roger Scruton publicada en el “La Repubblica” del 15.1.13
  • Una magnifica reflexión de Jöel López Astorkiza (“Entrañas”) publicada en el periódico Bilbao en Enero 2013
  • La muy recomendable película “Terrados” de Demian Sabini que denuncia el drama que están viviendo  muchos “casi jóvenes” y a la vez ofrece un aliciente para el cambio
  • El libro “Jack Folla Alcatraz” de Diego Cugia que me marcó indeleblemente hace ya 13 años

crocifisssione doble

Cualquiera de nosotros, posee y es. Tiene un trabajo (cada vez menos!), tiene una casa (casi seguramente hipotecada), tiene una familia, tiene unos bienes materiales y alimenta su ser con cada palabra leída, cada sonrisa atrapada, cada dolor compartido, cada servicio ofrecido, cada nota escuchada, cada sabor gustado, cada placer recibido y regalado, cada imagen mirada, cada camino equivocado, cada éxito conseguido, cada viaje, cada error, cada acierto…Todo lo primero se puede perder en un instante y a mucho de nosotros nos lo están quitando lentamente y sin ruido; lo segundo es lo que nos quedará para siempre, que nadie nos podrá robar, la base de partida de cada re-comienzo. Una manera de saber de cuantas partes de “poseer” y cuantas de “ser” estamos hechos, es aproximarse al arte y analizar el proceso de disfrute que nos procura. Si alguien de nosotros observa un Caravaggio, o escucha la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, o está cerca del Cristo Velato  de Giuseppe Sanmartino (por hacer los primeros tres ejemplos de arte que me surgen en este momento), no sabrá bien porque, pero percibe que ha tenido a que ver con algo extraordinariamente bello. Esta sensación es totalmente diferente de la que se prueba cuando se está delante de una “pieza” cuyo autor ha sobre todo querido llamar la atención, crear uno shock a las personas que la miran. En este segundo caso se trata de una fruición superficial, fácil de entender porque no hay nada que entender; en el primer caso el proceso es necesariamente más profundo porque nos obliga a buscar un significado y esto implica muchas veces dejar a parte nuestros punto de vistas, nuestras perspectivas, para “abrazar” las del autor, en el intento de ponernos en su lugar y así entender lo que quiso expresar… este proceso nos empuja a anular por un momento nuestras convicciones para humilmente “escuchar” el otro, conocer su “mundo paralelo” y consecuentemente, enriqueciendo nuestro ser.

Entonces: ¿Cómo vemos el Arte? ¿Cómo nos ponemos delante de ella? ¿de la misma forma con la cual miramos una valla publicitaria?

dolce-gabbana

Caravaggio

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La semana que viene el post será dedicado a “Las 3 Magnificas” que acaban de inaugurar una exposición fotográfica en una galería de Madrid…