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Una vez más me encuentro a relatar y reflexionar sobre dos exposiciones que he visto en Madrid. Una bonita antología del fotógrafo Anthony Hernandez en la sala Barbara de Barganza de la Fundación Mapfre (hasta el 12 de Mayo) y un etéreo trabajo de Isabel Muñoz en la Galería Blanca Berlín (hasta el 9 de Marzo).

Algunos críticos han definido el trabajo de Anthony Hernandez como poesía visual de la decadencia; no estoy convencido totalmente de esta definición. Para mi Hernandez ha fotografiado con increíble respeto lo que su mirada veía y lo que su intelecto quería que viera. Como el mismo dijo: “ser consciente es más importante que la evidencia de esa conciencia en un trozo de papel; ser sensible hacia lo que pasa es más importante de lo que pasa a través de la cámara”. En este sentido se entiende la multitud de técnicas y de enfoques que se encuentran en sus obras y sobre todo se aprecia la migración de su pensamiento en el tiempo, desde la gente a la huella que esta gente deja en los lugares y en el tiempo. No hace falta retratar personas para mostrar (y quizás denunciar) la periferia social; en el paisaje urbano están escritas sus presencias, a través de la ausencia se ve lo que es el mundo de los seres humanos que están al margen de la sociedad; a través de los “castillos sin sentido” que a veces se construyen sin luego finalizarlos, se retrata la sed de dinero y la esperanza de “dar un pelotazo” por parte de otro tipo de personas. De esta manera se abstrae y no se retratan los individuos si no la sociedad. Estando en la sala, me ha parecido encontrar un dualismo dramático entre dos series: Public Transit del ’79 y Screened Pictures del 2015. En ambos casos se trata de paisajes urbanos de gente en espera cerca de paradas de autobús; pero mientras en Public Transit las imágenes trasmitían esperanza, en Screened Picture se percibe atadura y angustia. En Public Transit la ciudad parecía expandirse, había perspectiva, futuro y la gente era la protagonista de un paisaje marginal, pero con esperanza de mejora; en Screened Pictures el espacio y el tiempo son planos, comprimidos, filtrados, enjaulados por las marquesinas de las paradas de autobús y la gente es el fantasma de sí mismo en un tiempo en el cual se tiene la obligación de vivir, pero sin esperanza.

El título de la exposición de Isabel Muñoz es “Los unicornios existen” porque una niña que visitó la exposición que se hizo en Deauville, cuando Isabel fue invitada a participar en el festival Planche Contact con el encargo de realizar un proyecto sobre esta ciudad, dijo que después de haber visto la muestra, podría pensar que los unicornios existen. Se trata de imágenes en blanco y negro de caballos a la orilla del mar en las cuales a veces entra una mujer que casi se fusiona con el animal. La gran mayoría de las imágenes son magníficas platinotipias que acrecen la sensación de una existente conexión entre etéreo y corpóreo, entre espiritual y terrenal.

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