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Cuadrilátero de arte en Bilbao

Uno de los sectores más golpeados por el COVID-19 es sin lugar a duda el de la Cultura. Durante el confinamiento he podido tomar todavía más conciencia del impacto de la pandemia en este sector, gracias a las píldoras visuales del Fair Saturday Forum que invito a todos y a todas a escuchar. Son fragmentos de optimismo realista que nos ofrecen esperanza de que el Arte y la Cultura puedan ser las herramientas al alcance de todos para sobrellevar mejor los tiempos más oscuros.

Ahora que hemos alcanzado una “nueva normalidad” y a pesar de tener que lidiar con brotes “pseudo-controlados”, deberíamos empezar a poner en práctica las invitaciones a acercarnos a cualquier forma de arte con el doble objetivo de enriquecernos y superar los rastros de negatividad que esta situación nos acarrea, pero también de ayudar a que este sector se sustente y que salga adelante con más energía y con propuestas innovadoras para adecuarse a la nueva situación. Menos reuniones masivas, menos ocio nocturno, menos botellones y más visitas a galerías, cines, teatros, exposiciones, bibliotecas, salas de conciertos; ciertamente es una receta que encontrará mucha resistencia en ciertos sectores de la sociedad, pero que ofrece una actitud más íntima, sosegada y solidaria hacia el disfrute personal y colectivo… y además tiene el efecto colateral de desarrollar el pensamiento crítico y creativo que mucha falta nos hace en estos tiempos.

Bilbao ofrece muchas oportunidades para poner en práctica lo que recomiendo y en este artículo señalo un cuadrilátero expositivo que se desarrolla entre el Museo de Bellas Artes, el Guggenheim, la Sala Rekalde y la Galería Lumbreras.

Me he acercado al Museo de Bellas Artes atraído por la exposición sobre la obra de Ameztoy (prorrogada hasta el 13 de Septiembre). En la página del Museo se puede descargar una completísima e interesantísima cronología sobre el autor, escrita por Miriam Alzuri Milanés y un documento extremadamente rico de Javier Viar que ayudan a entender mucho sobre la vida y la obra de este artista, además de encuadrarla en el contexto artístico-social y ofrecernos más claves de lectura.

Cuadrilatero de arte en Bilbao. Ameztoy Bellas Artes

Quise ir a ver esta exposición porque en sus creaciones hay una predominancia de la Naturaleza y del Humano a lo que se suma la presencia de lo imprevisible, a veces de lo inquietante, del insólito y del humor. Sus cuadros son como una mezcla (lo digo sin tener ninguna base de estudios de historia del arte) de El Bosco, Magritte y De Chirico. Para ser totalmente sincero, su obra me ha recordado también y de alguna manera, los comics de Jacovitti con los cuales pasaba horas y horas cuando era niño, perdiéndome en los pequeños detalles que Jacovitti incluía en sus obras.

Los cuadros de Ameztoy están llenos de referencias a la cultura vasca, a la ecología; sus pinturas son muy fotográficas, en el sentido que yuxtaponen diferentes planes como si se trataran de capas de Photoshop; delatan una técnica muy cuidadosa de los detalles y resultan muy sofisticadas y por todo esto, para mí son muy atractivas tanto visualmente como conceptualmente.

En estas últimas semanas, empujado por la necesidad de armonía y paz, he arrancado un nuevo proyecto fotografico que todavía no sé dónde me llevará y que tiene dos pilares con los cuales quiero crear imágenes: la Naturaleza y las Mujeres.  Aquí tenéis un avance exclusivo de lo que estoy haciendo.

La exposición de Ameztoy me ha inspirado algunas variantes que exploraré en mis intentos y veremos si al final cuaja en un trabajo presentable y sobre todo satisfactorio para mí. Cualquier comentario (“reply” en esta misma entrada o e-mail a giusatriani@yahoo.com) que me queréis hacer sobre la imagen que he compartido y sobre la idea que hay detrás, sería muy importante para mi.

En el Museo de Bellas Artes hay también otra exposición temporal (hasta el 12 de Octubre) muy interesante, sobre el paisaje español de los principios del siglo XX.

Desde el Bellas Artes hasta el Guggenheim hay algo más de 500mt; allí se puede disfrutar de la exposición imperdible de Olafur Eliasson (hasta el 4 Abril 2021): un viaje en los sentidos y en las percepciones; un tipo de arte físico y tangible. Las instalaciones de este artista usan a menudo materiales como hielo, musgo, agua, niebla, luz reflejada que nos recuerdan nuestra dependencia de la Naturaleza y a la vez como la Naturaleza nos proporciona los elementos necesarios para podernos elevar. También en este caso, como en la exposición de Ameztoy y como mi humilde intento fotografico, el arte está impregnado de amor y respeto hacia la Naturaleza. Leyendo los panfletos disponibles en el Guggenheim, una cosa que me gusta subrayar de Olafur Eliasson es que, para crear su arte, cuenta en su estudio de Berlín con un equipo multidisciplinar hecho por artesanos, arquitectos, archiveros, investigadores, administradores, cocineros, programadores, historiadores del arte. La contribución y el dialogo de diferentes sensibilidades, perspectivas, conocimientos enriquece la creación artística, así como cualquiera actividad humana y representa una forma comunitaria de progreso y una expresión social del arte.

En la sala Rekalde (750mt desde el Guggenheim) acaba de cerrar la exposición “Con la boca abierta” una exposición temática de la grandísima fotógrafa Cristina García Rodero en la cual los sujetos fotografiados están bostezando, gritando, asombrados, riendo a carcajadas o gritando de dolor. Esto en la práctica significa una retrospectiva de más de 40 años dedicados a la fotografía por parte de esta grande mujer. Las imágenes de Cristina García Rodero plasman perfectamente su carácter curioso y sensible que le ha permitido superar barreras, normas y prejuicios en las situaciones más disparatadas, para conseguir imágenes de una belleza sobrecogedora en las cuales la Humanidad, las emociones humanas, los sentimientos y la imprevisibilidad, están siempre al centro. Una característica especial de la fotografía de Cristina García Rodero es que cuando alguien mira sus imágenes, tiene siempre la sensación de haber comprado una entrada para estar en primera fila en el teatro de la vida.

La Galería Lumbreras (500mt desde la Sala Rekalde), dentro de PHE20, propone “Piscinas del Olvido” de Cano Erhardt (hasta el 11 de septiembre). Se trata de una serie de fotografías hechas en un barrio de La Habana en el cual hay unas piscinas a lado del mar que han sido abandonadas. Esto es el pretexto del autor para hacernos reflexionar sobre lo que podía haber sido y que no lo ha sido, sobre futuros que no han podido ser.

Este cuadrilátero de arte en Bilbao es por sí solo una razón para que estas vacaciones anómalas que nos toca vivir este año se puedan convertir en una oportunidad para disfrutar con el arte pero también con la buena cocina, con lugares naturales espectaculares de sus alrededores, con el Aurrera Fest en el Euskalduna y con una ciudad que acoge siempre con brazos abiertos y con gana de sorprendernos.