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imagen de Chema Madoz – pertenece al sitio web de la exposición en el Conde Duque

Ir a una exposición de Chema Madoz es como volver a casa de tus padres. Sabes lo que te vas a encontrar pero deseas fuertemente ir, para volver a sentir emociones, olores y sensaciones profundas, que solo allí se pueden vivir. Me aproximé a la exposición “El viajero inmóvil” en el Conde Duque en Madrid (abierta hasta el 16 de Abril), con este deseo de “vuelta a casa” pero, lo que allí encontré fue otra cosa, igualmente emotiva, pero otra cosa. Se trata de la quinta edición de “Miradas de Asturias”, una iniciativa promovida por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, en la cual se invita a un prestigioso fotógrafo, a ofrecer una mirada personal sobre aspectos de esta región. Hace dos años vi la edición en la cual la fotógrafa invitada había sido Ouka Leele; este año, la mirada sobre Asturias la ofrece Chema Madoz.

Normalmente, Chema Madoz empieza su recorrido conceptual desde la observación de un objeto, revelándonos nuevas perspectivas simbólicas que están encerradas en aquel objeto, muchas veces con un toque de ironía. En el caso de esta exposición, el autor ha hecho el recorrido invertido: ha convertido en objetos, un espacio geográfico, sus gentes, sus tradiciones y más en general, el concepto de Asturia que se sedimenta después de haber visitado aquella región. El resultado de este viaje ha sido una serie de fotografías en las cuales hay mucha mar, bosques, manzanas, madera; sus objetos creados recuerdan: el tiempo que corre y la lentitud del mismo; la unión del mare y del monte; el contraste entre el áspero tiempo atmosférico y el acogedor calor de sus gentes y de las casa en las cuales viven.

A pesar que el autor ha hecho el recorrido invertido respeto a lo que nos tiene acostumbrados, también a las fotos sobre Asturias, se puede perfectamente aplicar lo que Chema Madoz suele decir sobre sus creaciones: “mis fotos respiran en silencio; dejan ver la meditación que hay detrás de ellas” y a un espectador como yo, le toca “simplemente” ponerse las alas y dejarse llevar por los pensamientos y las sensaciones.

Aprovecho esta entrada sobre Asturias para sugerir de husmear en la obra de un fotógrafo Asturiano, fallecido recientemente y poco conocido, Eladio Begega, que ha dejado un impresionante legado de imágenes altamente emotivas que retraen la vida rural de la gente de Asturias; sus imágenes se dan la manos con las del Gallego Virxilio Vieitez que pude ver en una exposición en Madrid hace ya 7 años.

 

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