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Hace tiempo, tuve la oportunidad de visitar la exposición que la Fundación Telefónica ha dedicado al fotógrafo gallego Virxilio Vieitez, nacido en Soutelo de Montes (Pontevedra). Retratos de niños vestidos de domingo, adolescentes que parecen ya mayores, ancianos y ancianas cuyas caras reflejan el paso de una vida dura, bodas, reuniones familiares, coquetería de pocos medios, fotos de DNI, posados caseros para acercar personas lejanas y acortar distancias con los familiares emigrados; todo un registro de la vida cotidiana en los pueblos de la comarca Terra de Montes entre los años ‘50 y ‘60. La mirada y la habilidad de Vieitez junto con el paso del tiempo que en la fotografía ayuda a que un buen retrato se haga espejo de una época, daban solemnidad e intensidad a unas imágenes cotidianas retratadas sin ningún artificio, con un posado frontal y directo. La magnífica instalación de la exposición invitaba a entrar en este mundo, que te llevaba a un “bosque” de imágenes que se sobreponían, se te echaban encima, te obligaban a pararte y a viajar en el tiempo; una emoción única que me ha llevado hasta la conmoción…

Mientras andaba entre las imágenes de Vieitez, mi mente visualizaba imágenes muy similares, que cuentan situaciones muy parecidas, con la misma, dura mirada directa y sin tapujos, pertenecientes al “archivo fotográfico familiar” y que muestran las mismas reuniones familiares, los mismos acontecimientos, la misma coquetería, casi las mismas caras de la gente de Galicia, pero en mi tierra italiana, en la Basilicata. Una vez en casa, empecé un paciente trabajo de recuperación de material más o menos de los mismos años de las imágenes de Vieitez, para encontrar combinaciones emocionalmente o visualmente parecidas y “emparejarlas”. La galería de imágenes que propongo es el resultado de este trabajo que he montado en dípticos en los cuales es evidente la diferencia entre las imágenes hechas por un profesional respeto a las que han hecho diferentes amateurs, pero lo importante aquí no es tanto la perfección de la imagen si no las cosas similares que se transmiten a pesar de hablar de dos pueblos que distan 2.647 Km, 23h y 6m. en coche o 28 días andando sin pararse nunca.

La semana que viene presentaré una exposición que he visitado en Photoespaña 2013 y que tiene un reflejo en algunas de las mujeres fotógrafas que he presentado en este blog…